Tijuana.— Emilyn Camila Luke Heredia, una estudiante de primer año en la Secundaria Técnica 30, permanece intubada en terapia intensiva tras sufrir una presunta agresión por parte de sus compañeros durante el recreo del pasado lunes. Su familia exige una investigación a fondo y mayor supervisión en las escuelas públicas.

Marina, abuela paterna de Emilyn, relató que la menor fue trasladada al IMSS tras sufrir un desmayo en el plantel, ubicado en la colonia Villa del Álamo. Al llegar al hospital, la versión inicial fue que la adolescente se había “caído”, pero más tarde se supo que había recibido golpes tras desplomarse en el patio.

“La niña llegó inconsciente, y cuando alcanzó a hablar dijo que estaban jugando, que cayó al suelo y comenzaron a codearla. Aunque digan que fue un juego, eso es una agresión”, denunció la abuela.

Según la familia, fue el propio padre de Emilyn quien la encontró siendo auxiliada por compañeros en los baños del plantel, sin que hubiera presencia de maestros ni personal directivo. “Pasaron minutos valiosos. Ningún adulto la ayudó. La llevaron al baño, le echaron agua, pero los maestros brillaban por su ausencia”, acusó Marina.

Sin diagnóstico claro, sin respuesta de la escuela

La adolescente de 13 años fue trasladada a un hospital para realizarle una resonancia magnética. Según la abuela, el resultado mostró un golpe en el cerebro, por lo que fue ingresada a terapia intensiva. Aunque se descartó cirugía inmediata, su estado sigue siendo crítico y permanece entubada.

Hasta el momento, la familia no ha recibido un diagnóstico médico claro ni información por parte de la escuela sobre lo sucedido. “Ningún maestro se ha presentado para preguntar cómo sigue la niña. Nadie nos ha dado una versión oficial. Solo dicen que se cayó”, lamentó.

Zaira Luke, tía de Emilyn, dijo que tampoco han recibido información por parte de la Fiscalía General del Estado. “Solo vino la delegada educativa y se tomó una declaración. Queremos que se investigue, no buscamos represalias ni culpar a niños o padres, pero sí exigimos que se aclare qué pasó”, dijo.

Una niña tranquila, víctima de descuido

La familia describe a Emilyn como una joven tranquila, con buenas calificaciones, que ya había expresado sentirse incómoda en la escuela debido a bromas pesadas por parte de algunos compañeros.

“Ella decía que le costaba relacionarse. No diré que sufría bullying constante, pero sí sentía que los niños eran pesados. No encajaba. Esto puede pasarle a cualquier niño. Hoy es mi nieta, mañana puede ser otro”, afirmó su abuela.

Entre lágrimas, Marina cuestionó la falta de supervisión escolar. “¿Dónde estaban los maestros? ¿Por qué no hay vigilancia en el recreo? Es inadmisible que una menor esté debatiéndose entre la vida y la muerte por una negligencia”.

La familia pide que se fortalezca la supervisión escolar y se implementen programas de prevención contra la violencia y los retos peligrosos en las aulas.

“No buscamos venganza, solo verdad y responsabilidad. Queremos que esto no quede en el aire, que se actúe antes de que sea demasiado tarde”, concluyó la abuela.

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