Tijuana.- Entre abrazos, lágrimas y banderas, migrantes venezolanos que radican en Tijuana celebraron la detención de Nicolás Maduro en Venezuela, ocurrida la madrugada de este sábado como parte de una acción encabezada por el gobierno de Estados Unidos, hecho que calificaron como un parteaguas histórico tras más de dos décadas de autoritarismo.

Para Guillermo Rodríguez, migrante venezolano con un año de residencia en Tijuana, la noticia fue impactante e inesperada, pero largamente anhelada por millones de venezolanos dentro y fuera del país.

“Fue muy impresionante, algo que tanto tiempo los venezolanos pedíamos y ocurrió de la manera más inesperada posible”, expresó.

Rodríguez subrayó que la operación tuvo como objetivo a figuras clave del régimen, sin agresiones directas contra la población civil, lo que dijo evitó una tragedia mayor.

“Quedó muy claro que no fue nada contra el pueblo venezolano, sino ir directamente por los cabecillas que han causado tragedias en las familias, afectando la economía, la sociedad y los derechos”, señaló.

A su juicio, la detención de Maduro representa el inicio de un nuevo ciclo para Venezuela, tras más de 20 años marcados por la represión, el autoritarismo y la pérdida de libertades.

“Es un nuevo comienzo. Es hora de que los venezolanos le enseñemos a los políticos que, si algo no funciona, tenemos la libertad de cambiarlo”, afirmó.

Desde Tijuana, Guillermo mantuvo comunicación constante con su familia durante las horas de incertidumbre que siguieron a los hechos. Relató que la preocupación inicial fue intensa, debido a la falta de información y a los sobrevuelos de aeronaves registrados durante varios minutos en distintas zonas del país.

“La impresión fue muy fuerte, mucha nostalgia. Nunca antes en la historia de Venezuela había pasado algo así, ni siquiera después de la independencia”, comentó.

No obstante, indicó que la situación no escaló a mayores y que actualmente prevalece una tensa calma, con la población resguardada en sus hogares y sin temor inmediato por su integridad.

“Venezuela está tranquila, no hay actividades laborales, todo el mundo está a la expectativa de lo que digan las autoridades”, explicó.

Aunque reconoció que aún permanecen funcionarios del régimen en el poder, aseguró que existe confianza en que el proceso continúe por la vía diplomática.

“Estados Unidos ha dicho que no habrá más incursiones, que todo será por negociación y palabras”, apuntó.

Para Guillermo, quien emigró por razones políticas, económicas y de oportunidades, la esperanza de regresar a su país vuelve a tomar fuerza.

“Venezuela es un país muy rico, con un potencial enorme. Merece un nuevo amanecer y sí, me gustaría regresar y ver un país distinto al de los últimos 20 años”, expresó.

Una emoción similar compartió Maritza Mendoza, quien lleva nueve años y medio residiendo en Tijuana y relató que pasó la madrugada siguiendo cada actualización del suceso junto a familiares y amigos.

“Nos abrazamos y lloramos, pero estamos felices. Yo me siento en paz porque por fin Venezuela está viendo luz”, dijo.

Mendoza narró que, tras dormir apenas una hora, comenzó a comunicarse con su familia en distintas regiones del país, quienes le reportaron calma y tranquilidad, al tratarse de acciones focalizadas en puntos estratégicos.

“Mi familia está en Mérida y me dijeron que todo estaba tranquilo, que durmieron bien. Esa es la mayor tranquilidad que uno puede tener”, comentó.

Aunque no ha podido regresar a Venezuela desde que migró, aseguró que el deseo de volver está más presente que nunca, siempre y cuando el país entre en una etapa de paz y estabilidad.

“El deseo de regresar siempre ha estado, pero ahora más, esperando que todo sea en calma y sin persecuciones”, afirmó.

Las celebraciones de la comunidad venezolana en Tijuana se desarrollaron de manera pacífica, entre consignas de esperanza, llamados a la paz y la convicción de que, tras años de exilio y separación, el futuro de Venezuela podría comenzar a cambiar.

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