Tijuana.— En Tijuana radican actualmente alrededor de 54 comunidades indígenas, provenientes tanto de Baja California como de distintos estados del país. Así lo señaló Ofelia Hernández Juárez, directora de Pueblos Indígenas del Ayuntamiento, quien reconoció que al inicio de la actual administración apenas existía un registro de 40, lo que evidenciaba el rezago en la atención institucional.
“Lo que estamos haciendo es ir a todas las colonias por medio de las delegaciones, pie tierra, para que las personas sepan que existe una dirección que atiende a los pueblos indígenas y que puedan acceder a las atenciones que les corresponden por derecho”, explicó la funcionaria.
Población diversa y en crecimiento
De acuerdo con la Dirección, en Baja California la población indígena representa alrededor del 1.36%, y en Tijuana conviven comunidades mixtecas, náhuatl, zapotecas, tzotziles y otras, siendo la mixteca (alta y baja) la más numerosa. Hernández destacó que colonias como la Obrera, Chihuahua, San Antonio de los Buenos, Valle Verde, Camino Verde y El Pípila concentran un número importante de familias originarias de Oaxaca y otras entidades.
En total, la dependencia ha logrado acercarse a 5,068 personas de comunidades indígenas durante los primeros años de gestión.
Retos: pobreza y acceso a servicios
Uno de los principales problemas que enfrentan las comunidades indígenas es el desplazamiento forzado por la inseguridad en sus lugares de origen, principalmente Chiapas, Veracruz, Oaxaca y Puebla.
Muchas de estas familias llegan a Tijuana en condiciones precarias y, aunque encuentran empleo en maquiladoras, enfrentan dificultades para acceder a servicios de salud, trámites legales o vivienda digna.
Hernández reconoció que la pobreza afecta al 40% de la población indígena, “el doble que al resto de los tijuanenses”. Además, persiste la barrera del idioma: “Hay personas que no dominan el castellano y eso les impide recibir atención médica o realizar un trámite.
Por eso trabajamos con traductores e intérpretes en fiscalía, procuraduría y migración”, explicó.
Actualmente la Dirección solo cuenta con un intérprete certificado, aunque 37 personas han manifestado interés en acreditarse como traductores.
Sin embargo, los costos de certificación ante instituciones como el INALI o el INPI resultan elevados y requieren apoyo económico.Espacios para la cultura y la economíaMás allá de la atención jurídica, la Dirección busca generar espacios donde las comunidades puedan mostrar su gastronomía, artesanía y textiles.
Un ejemplo es la Plaza Bicentenario, donde se instalan cerca de 50 puestos de distintas comunidades con tamales en hoja de plátano, utensilios de madera, filigrana en oro y otras expresiones culturales.
“Es valorar lo que hacen nuestros hermanos en artesanías y textiles, darles un lugar digno y que también tengan un ingreso para sus familias”, subrayó Hernández.
Un mapa presente en toda la ciudadLa funcionaria fue clara: en todas las delegaciones de Tijuana existe presencia indígena.
Desde familias nativas de Baja California hasta migrantes desplazados de otras regiones del país, las comunidades indígenas siguen creciendo y demandan ser reconocidas, no solo como parte de la historia, sino como actores actuales en la vida social y económica de la frontera.









