Tijuana.- La Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) enfrenta un rezago financiero equivalente a 6 mil millones de pesos anuales debido a que cuatro de cada diez usuarios no pagan el servicio, informó su director general, Jesús García Castro.
El funcionario detalló que, de los 750 mil usuarios domésticos, comerciales e industriales, el 40% se encuentra en morosidad. Esto representa un fuerte impacto en las finanzas del organismo, que opera con recursos limitados pese a la creciente demanda de infraestructura hidráulica y de drenaje.
“Con esos 6 mil millones de pesos que dejamos de recibir cada año, podríamos renovar en un solo ejercicio toda la red de agua potable y drenaje de Tijuana y Rosarito. Y si tuviéramos un segundo año con esos ingresos, repondríamos toda la red que ya es obsoleta”, explicó García Castro.
Estrategias de recaudación
El titular de la CESPT señaló que la dependencia ha optado por incentivar al usuario cumplido antes que recurrir a cortes de suministro o instalación de reductores. “El agua es salud y vida, y no podemos como Estado cortar el servicio de manera masiva. En lugar de sancionar, buscamos premiar el pago puntual con descuentos, sorteos y condonación de recargos”, apuntó.
En 2023, el organismo aplicó más de 6,500 ajustes a “recibos locos” —cobros desproporcionados que afectan a los usuarios—, lo que permitió incrementar la recaudación de 10 a 40 millones de pesos en comparación con el año previo.
Apoyos extraordinarios
Ante el déficit, la CESPT ha recibido respaldo de la administración estatal y federal. García Castro recordó que la gobernadora Marina del Pilar Ávila gestionó un bono verde por mil millones de pesos y 800 millones adicionales para la modernización de plantas tratadoras.
A esto se suma una inversión binacional de 700 millones de dólares, aportada en partes iguales por México y Estados Unidos bajo el Acta 328, que financiará obras estratégicas como el colector de aguas residuales en el bulevar Insurgentes.
El reto pendiente
Pese a los apoyos extraordinarios, el funcionario reconoció que sin la participación ciudadana será imposible resolver de fondo los rezagos en infraestructura hidráulica.
“Necesitamos conciencia social: pagar el servicio es garantizar salud y calidad de vida. Si logramos reducir la morosidad, en poco tiempo Tijuana y Rosarito tendrían una red moderna, eficiente y sin fugas”, subrayó.









